Historia
Conoce a Carmela Catering
Conoce a Carmela Catering
La historia de Carmela Catering es una historia de coraje, de sueños y de raíces que atraviesan océanos. Es la historia de una mujer fuerte y luchadora, y de su nieto, quien, inspirado por su legado, decidió honrarla con cada plato servido.
Corría el año 1951 cuando Carmela, una joven madre de Alanís de la Sierra, Sevilla, tomó una de las decisiones más difíciles de su vida. La posguerra había dejado una España de oportunidades limitadas, y con su pequeño hijo en brazos –mi padre–, se embarcó en un barco con destino a América, concretamente a Venezuela. No llevaba más que una maleta, su inquebrantable determinación y las recetas de su tierra bien guardadas en la memoria y el corazón.
Como toda inmigrante, Carmela trabajó sin descanso: fue empleada del hogar, enfermera y, finalmente, cocinera. Y fue en la cocina donde realmente brilló. Con cada plato, transportaba a quienes la rodeaban a los sabores de su España natal. Sus guisos, sus arroces, su manera de cocinar con amor y paciencia la convirtieron en una cocinera reconocida y admirada. Su comida no solo alimentaba cuerpos, sino que reconfortaba almas.
Décadas después, la historia se repitió, pero a la inversa. En 2006, la crisis política y económica de Venezuela obligó a su nieto, Claudio, a emprender el mismo viaje en sentido contrario. Dejando atrás el país que lo vio nacer, cruzó el océano para buscar un nuevo comienzo en la tierra de sus abuelos, España. Fue aquí, en este reencuentro con sus raíces, donde surgió la idea que daría vida a Carmela Catering.
Más que una empresa, Carmela Catering es un homenaje. Es la esencia de una mujer que nunca se rindió, que convirtió cada adversidad en una oportunidad y que dejó una huella imborrable en quienes la conocieron. Su legado sigue vivo en cada plato que servimos, en cada comida preparada con esmero, en cada cliente satisfecho.
Porque comer es mucho más que alimentarse, es compartir, es recordar, es volver a casa con cada bocado. Y en Carmela Catering, llevamos esa historia en cada servicio, con el mismo amor y dedicación con los que Carmela cocinaba para los suyos.